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En One Minute Warriors nos declaramos amantes del marketing social, de H. P. Lovecraft, de los cócteles bien elaborados y por supuesto, de LEGO. Y cómo aún es temprano para hablar de los mitos de Cthulhu o del fenómeno tan ridículo que ha azotado a los gin-tonics, hablaremos de LEGO.

Todos conocemos a LEGO. Quien más y quien menos ha tenido contacto con ellos. Forman parte de una de esas eternas disputas: LEGO y Playmobil, Lacasitos y M&Ms, Colacao y Nesquick, Pokémon y Digimon, o Masterchef y Top Chef. Sin embargo, LEGO ha demostrado tener una personalidad arrolladora, retroalimentada por la ilusión y la proactividad de millones de fans en todo el mundo, aliándose con marcas, ya fuertes de por sí (Batman, Star Wars, Harry Potter,…) sin dejar de atender al público clásico, en el que me incluyo. (¿Habéis visto  LEGO CREATOR? ¡Deme mil!)

La marca cuenta con infinitas posibilidades creativas. Podrías presentar tu currículum fabricado con LEGO o hacer una figura de ti de y que la caja sean tus datos!

¡Leah Bowman hizo una figurita de ella misma, para conseguir un puesto de trabajo!

En OMW creemos que esta marca es un referente en el mundo del marketing de guerrilla. Ha alimentado nuestra creatividad desde hace décadas, y ha tenido campañas alucinantes que han abierto pequeñas ventanas a la imaginación.

 

Además es una compañía que se puede jactar de tener una responsabilidad social muy fuerte, y como declara Jørgen Vig Knudstorp, presidente y consejero de LEGO “A medida que nos expandimos a nivel mundial, estamos decididos a dejar un impacto positivo en la sociedad y un mejor planeta que heredar a nuestros hijos”. Favoritismos a parte, creemos que es una compañía comprometida con la creación del engagement, y que trata de construir una marca amada por los consumidores, empleados, proveedores y en general, la sociedad.

Todo era purpurina y chiribitas hasta que Shell, marca aliada con LEGO, decide perforar en el ártico, en busca de petróleo. No hace falta decir el riesgo medioambiental que esta acción planteaba, por lo que Greenpeace, decide, entre otras acciones, recoger firmas para que la firma de LEGO con Shell termine (un duro golpe económico para ambos). Y tenemos que aplaudir la acción que lleva la ONG a cabo para conseguir su objetivo.

El tema que suena de fondo es una versión del original de la película de LEGO (2014) que recaudó más de 500 millones de dólares en todo el mundo (un elegante ataque emocional, la verdad).

¿Cómo resolvieron la crisis nuestros protagonistas? No sacaron un comunicado en los medios para hablar de ello. En lugar de eso utilizaron el poder de Twitter para hablar en tiempo real con todo el que quisiera mentarles a ellos a la controversia, aprovechando para reafirmar su posición en cuanto a la responsabilidad social.

Lógicamente, se trata de una marca que ha sobrevivido casi 84 años, y sabe con qué grandes marcas hay que aliarse… y con cuáles dejar de hacerlo. Decidieron que hasta ahí llegó la implicación de la petrolera con ellos. Le regalaron el juego de mesa de Pasapalabra y un gran aplauso del público y dieron por finalizada su relación.

Os hemos querido enseñar algunos trabajos guerrilleros de un maestro, un golpe de genio de profesionales de a pie, pero sobre todo, con este pequeño artículo queremos haceros ver que no sólo se trata de carteles divertidos y originales. Se puede hacer guerrilla 2.0. Puedes viralizar y puedes levantarte y gritarle al mundo tu mensaje, estremecer unos cuantos corazones aprensivos y hacer llorar a un par de niños que tenían expectativas equivocadas sobre tu vídeo, pero hagas lo que hagas, levanta la cabeza, apunta alto y actúa. Nadie es recordado por su discreción.

 

“Para lograr el éxito, mantenga un aspecto bronceado, viva en un edificio elegante, aunque sea en el sótano, déjese ver en los restaurantes de moda, aunque sólo se tome una copa, y si pide prestado, pida mucho.” – Aristóteles Onasis.