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¡Feliz año 2016!

Este va a ser un año de retos, nuevas historias y esperamos que repleto de éxitos. Éxitos para nosotros, haciéndonos notar con todos nuestros proyectos y silbiditos pegadizos mientras trabajamos con café por vía intravenosa, y éxitos para vosotros, investigadores ávidos de osados conocimientos que no se encuentran en esos pedantes libros de “Fundamentos del Marketing”.

Pero antes de empezar a hacer historia, vamos a contaros un poco de historia.

El término “Marketing de Guerrilla” fue acuñado y popularizado oficialmente por Jay Conrad Levinson, de la editorial Houghton Mifflin Harcourt, con su libroGuerrilla marketing: Secrets for making big profits from your small business”. STOP! Esta no es la historia que os queremos contar, porque es un rollo.

Si quereis saber esto coged un manual y poneos a estudiar o buscais entre los 100.000 trabajos que han hecho muchachotes en introducción al marketing repitiendo esa información como en una imprenta industrual. Este es nuestro blog y aquí se viene a leer sobre cosas que nos hagan ver el marketing desde una nueva perspectiva.

Nuestra historia comienza en 1929, con Edward Bernays, publicista austriaco inventor de la teoría de propaganda y de las relaciones públicas. A nuestro amigo le contrata George W. Hill, presidente de Lucky Strike para aumentar su cuota de mercado, pero con un objetivo que suponía todo un reto: añadir a las mujeres a su target.

Hasta 1776 no se da el sufragio femenino (en Nueva Jersey), y encima por accidente (usaron la palabra “personas” en vez de “hombres”). ¡En España no llega hasta 1931! Las cosas de palacio van despacio… ¡Y aún en 1971 encontrábamos anuncios de corte machista!

Pues, entre otras muchas cosas, las mujeres tenían prohibido fumar en 1929, debido al tabú que se había establecido por parte de los hombres.

Antes de planificar nada, Bernays recurrió a Abraham Brill, psicoanalista, para entender la percepción social que desalentaba a las mujeres a fumar. Brill le dice que para las feministas, los cigarros eran “Antorchas de Libertad”, simbolizando la disconformidad y la libertad en una sociedad machista y opresiva.

Bernays consigue encontrar a un grupo de mujeres que marchen en procesión el día de pascua en Nueva York y que le digan a la prensa que un grupo defensoras de los derechos femeninos  encenderán “Antorchas de Libertad”.

La convocatoria de los medios dio sus frutos, y la noticia prendió como la prendió como pólvora. Las modelos salieron en los medios pisoteando alegremente un tabú, que simbolizaba la opresión del sexo femenino. Y fue un éxito porque se vieron a mujeres fumando en las principales plazas de Nueva York, y sin hacer ninguna otra acción de apoyo a la campaña, la prohibición se abolió.

¿Por qué nos encanta esta historia? Por lo mismo que a ti. El marketing de guerrilla comenzó su historia. Y lo hizo con una pequeña bofetada en la cara de la sociedad. Hoy, casi 90 años más tarde, hace que sigamos contando historias que algunas marcas nos han hecho vivir.

Esta historia cuenta que el marketing de guerrilla no son sólo carteles llamativos, setos podados con forma de zapatilla o una imagen muy bien emplazada. El marketing de guerrilla puede generar movimientos sociales como este. El único truco es que hagas lo que hagas, te apasione.

“Todo parece imposible hasta que se hace” –Nelson Mandela