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En este blog nos encanta entreteneros con casos guerrilleros, historias divertidas o curiosas y daros consejos sobre cómo aplicar la guerrilla a vuestros propios proyectos. Pero hay algo que nos mola más, y es sorprenderos. Por eso estamos planeando maquiavélicamente, en nuestro castillo en una montaña llena de rayos y risas malvadas, algunos proyectos rimbombantes de los que no hablaremos hasta que llegue el momento…

Por ahora, y preparándoos para ese delicioso momento, os vamos a contar, según nuestra experiencia, cuáles son los tres factores que hacen que el marketing de guerrilla sea un éxito rotundo y maravilloso. 

Hemos comprobado que funciona y es gracias a:

Tres Efectos


 

El primer efecto es la sorpresa. Este provoca nuevas experiencias con el público, sorprendiendo en el momento menos esperado y consiguiendo que no puedan evitar conectar con la marca y que les presten especial atención.

Las marcas lo consiguen a través del humor, la risa y el impacto de lugares inesperados, han logrado captar al espectador.

El segundo es la difusión: la capacidad para expandirse que tiene el marketing de guerrilla. Esta técnica tiene la ventaja de que al provocar emociones y experiencias llamativas para el consumidor, este quiera compartirlas con los demás. Así logra ser una herramienta viral, sobre todo gracias a las redes sociales y a su uso masivo.

El tercer y último efecto se trata del bajo coste que conllevan las campañas de marketing de guerrilla. Se puede alcanzar un mayor número de impactos con un presupuesto inferior. Gracias a los dos efectos anteriores, sorpresa y difusión, consigue que la inversión sea menor, pero forzando a que la camapaña esté construida sobre una buena idéa y una ejecución sólida.

Ahora analicemos esta campaña. No citamos a los autores porque ellos también tienen su corazoncito. El video está editado para que no se pueda relacionar con la campaña en cuestión, pero sí os podemos decir que es para una película.

Ésta campaña trató de sorprender a la gente montando una carrera “ilegal” (circulan normalmente por Gran Vía) con vehículos de alta gama (cualquiera que viva en Madrid, sabe que en gran vía se ve algún Ferrari cada día). El montaje y la edición del vídeo son bastante pobres y al final se usan letras en formato blanco sobre negro para anunciar lo que quieren anunciar.

La compañía trató de hacer el vídeo viral en Internet con ese bajo presupuesto tan característico de la guerrilla. Sin embargo, por razones obvias no sorprendió a nadie. A nadie le impactó la campaña, y lógicamente no se difundió (aunque se habla de decenas de miles de visitas el vídeo original no llega a 50).

Pero, ¿por qué fracasó la campaña? Sí, sabemos que no era impactante, pero sólo con mirar el video nos damos cuenta de que le falta cariño. Es crucial para una campaña. Si no se hace con ilusión, poniendo empeño en lo que haces, siendo detallista y sobre todo, con cariño, a nadie le importará tu trabajo, porque es frío y mecánico. El marketing es emocional, y la guerrilla marketera aún más.

Y esa es la lección de hoy. No te apoyes sólo en tu idea. Ejecútala como es debido, y hagas lo que hagas, hazlo con pasión, porque si no, a nadie le importa lo que haces.

“Lo que hagas sin esfuerzo y con presteza, durar no puede ni tener belleza.” – Plutarco